La dieta equilibrada existe y está a nuestro alcance

En muchas de las sesiones que realizo, aparecen dudas relacionadas con las comidas, especialmente tras el diagnóstico oficial que confirma el cáncer. Para empezar, conviene saber que una buena alimentación te puede ayudar mucho en tu proceso de enfermedad así que es lógico que te preguntes, ¿qué es exactamente una buena alimentación? ¿Lo estoy haciendo bien hasta ahora? ¿Qué debo cambiar?

Revisar algunos hábitos nutricionales que has adquirido a lo largo de tu vida siempre es un buen comienzo. Por ejemplo, en la fase de prospección del acompañamiento de estilo de vida, es normal que me interese, además de tu historial de enfermedades, revisión de pruebas y valoración…todos esos datos referentes a tus hábitos. Con ello, podré establecer una valoración y entregar unas recomendaciones nutricionales y de estilo de vida.

No cabe duda de que a ti te resultará muy útil conocer los alimentos más adecuados, sobre todo si estás haciendo tratamiento de tipo quimioterapia, puesto que el sistema digestivo queda muy afectado y es más fácil digerir unos alimentos más que otros.  Si sigues mis artículos, ya sabrás que también soy partidaria de una alimentación nutritiva y equilibrada con alimentos de nuestra cocina habitual. ¿Para qué irse más lejos?

Es posible que hayas empezado a buscar por Internet cual es la mejor dieta, la misma que promete incluso curar el cáncer. Pero ¿sabes por qué no recomiendo sumergirse en la red para recabar toda esta información? Simplemente porque te sorprenderías ante la cantidad de mitos e informaciones que no han sido contrastadas pero que dan un efecto milagroso (o dañino) a un producto en concreto. En una etapa vital en la que las emociones están confundidas, por el diagnóstico recibido, lo último que necesitamos es sumar incertidumbre, confusión o, peor aún, ilusiones que prometen y no cumplen.

En realidad, es más fácil de lo que parece y eso es lo que quiero contarte. Acércate a tu mercado y reconcíliate con la dieta equilibrada porque existe y sencillamente, consiste en comer más productos frescos, de proximidad y de temporada. Esta fórmula es la sana, la completa, la necesaria. Es la dieta equilibrada que tu organismo necesita porque es adecuada, variada y rica en nutrientes.

Come colores, sabores, aromas, texturas. Come para inspirarte. Inspírate para cuidarte.

Tu rutina alimentaria dejará de ser monótona y aburrida cuando creas en este mensaje y pongas en práctica pasos tan sencillos como:

  • Acércate al mercado y compra únicamente vegetales y frutas de temporada y proximidad.
  • Procura ampliar tu gama de alimentos saludables. Así aumentarás la variedad de nutrientes.
  • Juega a crear tus menús semanales.
  • Pregunta al trabajador del puesto en el mercado sobre los productos. Seguro que hay muchos que aún no han llegado a tu cocina.
  • Elimina alimentos tóxicos o procesados.
  • Incorpora las 5 porciones de frutas o verduras diarias.
  • Escucha a tu cuerpo. Preparar tu dieta no puede suponer un stress extra para ti.

Una dieta equilibrada no significa renunciar a eso que tanto te gusta, pero sí a escogerlo de forma inteligente. Una dieta equilibrada refleja que tu compromiso con tu salud es para siempre y no se limita a un periodo de tu vida porque como te sienta tan bien, quieres mantenerlo el día de mañana. Y, sobre todo, es equilibrada porque es real y tiene en cuenta tus circunstancias y factores tan diversos como incluso el clima o tu estado emocional. Es normal que a veces nos apetezca comer algo más caliente o que, según nuestro estado de ánimo, recurramos a un producto a otro. Es equilibrada, pues, si es coherente y se adapta a tu estilo de vida.

Y, sobre todo, es equilibrada si para llevarla a cabo, no tienes que hacer equilibrismos ni malabares, simplemente, creer en tu compromiso con el cuerpo, mente y corazón.

Y tú, ¿crees en la dieta equilibrada?

 

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Mercè Cusí

Mercè Cusí