La importancia del agradecimiento en tu vida

Hace relativamente poco tiempo cuando me hablaban del agradecimiento, lo interpretaba como aquello que de pequeña me enseñaron, que era a dar las gracias por aquello que recibía de alguien. Esta es una acción proactiva y que para mí, forma parte de una costumbre adquirida. Otra cosa es para mí y lo he descubierto hace relativamente poco tiempo y lo estoy experimentando, el agradecimiento. Esta sensación que emana del interior de mí ser y que es en realidad una actitud o un estado, es el mantenerme en una energía de estar agradecido de forma permanente. Es una forma de caminar por la vida que me aporta liviandad y es sin duda la antesala que me lleva a la alegría.

Te pongo ejemplos, ya que a mí al principio me costaba de entender.

Cada mañana al despertarme tomo conciencia de cómo está mi cuerpo, lo repaso un poco y doy la bienvenida a un nuevo día. Agradezco que mi cuerpo físico esté preparado para un nuevo día y a punto para todo aquello que se presente. Luego agradezco a los cinco elementos, el agua por formar parte de mí en un tanto por ciento tan elevado, la tierra por darme sostén a mí y a los alimentos que me nutren, al sol por nutrirme a mí y a los alimentos y templar el planeta donde vivo, al aire por realizar el intercambio de gases que me permite respirar y fluir mi sangre y al éter por permitirme cambiar de planos y moverme en el mundo de las ideas y pensamientos.

A partir de aquí ya empiezo a sentirme muy bien y con ganas de levantarme. Entonces agradezco a mis ancestros, sobre esto ya hablaré en más profundidad en otro artículo. Y empiezo a repetirme una serie de frases. La repetición de afirmaciones, cambia mi estado interior. Hace años me llegaron las enseñanzas sobre este hecho de la mano de Louise Hay, no me lo acababa de creer. Ahora después de que una persona más cercana a mí, al que agradezco mucho la ayuda recibida en estos últimos años, también me lo explicase, soy una gran adepta a esta forma de funcionar. Yo os puedo garantizar que algún día que me he despertado con cierta pereza, sin muchas ganas de nada y cierta insatisfacción, con una inversión de pocos minutos repitiendo unas afirmaciones, me ha cambiado radicalmente mi perspectiva y ganas de afrontar el día y he pasado a sentirme muy agradecida por todo lo que me rodea y por cuanto soy.

Al final lo que se consigue con las afirmaciones es hacer un cambio de creencias. Al principio, si no lo ves muy claro, es bueno que te ayude alguien en la propuesta de las afirmaciones, ya que si no uno mismo, como no nos creemos merecedores de muchas cosas, podemos ser incapaces de formularlas.

Al principio empiezas a repetir una afirmación sin creértela y te parece un poco absurdo y que no acaba de encajar contigo. O que ya te gustaría que fuese así y en cambio tú no ves que sea posible. Eso son todas tus resistencias al cambio, a poder verlo bajo otra perspectiva. Yo te recomiendo que no desistas y aunque te parezca que la afirmación no encaja mucho contigo, persistas en la repetición. Poco a poco verás come te van llegando flashes, imágenes, situaciones que te confirman que puedes estar agradecido por todo aquello que no creías ni tan solo merecer.

Te pongo algunos ejemplos de frases:

“Soy muy afortunada de ser quien soy”

“Estoy lista para recibir todo lo que deseo, pase lo que pase hoy será un día extraordinario”

“La casa donde vivo me llena, me satisface y cumple todos los requisitos necesarios para ser feliz”

“El trabajo que me ofrecen me enriquece me ayuda a crecer y favorece mi vida familiar”

“Me permito hacer cualquier transformación sin resistencias”

“Yo también me merezco lo mejor que el universo me pueda ofrecer”

“La vida me lo pone todo muy fácil”

Después de todo este ejercicio, mi forma de levantarme y las ganas de vivir el día no tienen nada que ver en como he abierto el primer ojo. Aquí es cuando me siento agradecida y durante el resto del día puedo seguir agradeciendo en las diferentes situaciones que vivo. Por ejemplo, sigo agradeciendo en la ducha con agua caliente, en mi caminata matutina, mientras ando de camino a la compra, mientras estoy cocinando. Y puedo agradecer de todo en cada situación, como aquella flor que sale a mi paso, aquella persona que me saluda, la brisa que acaricia mis mejillas, las bambas que me permiten caminar tan cómodamente, la infusión que me preparo al llegar a casa, el sofá que me acoge cuando decido descansar, el beso de mi hija cuando llega del colegio, el ronroneo de mi gata cuando se acurruca en mi regazo…

Cuando le das valor a todas las cosas buenas que te suceden, que son muchas, si te has tomado el tiempo de analizarlas, verás que aquellas situaciones que puedan parecer más complicadas o conflictivas, pierden mucha fuerza y las puedes sobrellevar con mucha menos carga.

Te recomiendo encarecidamente que no te creas nada y simplemente lo pruebes. Es un tema de coger el hábito e incorporarlo a tu rutina diaria. El tiempo que inviertes en este ejercicio de repetición de las afirmaciones, lo ganarás al no perderlo en situaciones que a veces se te atascan, ya que las verás con una perspectiva que te permitirá resolverlas con más alegría y rapidez.

En definitiva el agradecimiento te coloca en un estado de abundancia y alegría, en lugar de carencia.

¡¡¡Que tengas un feliz día!!!

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