¿Es normal que no me apetezca celebrar la navidad?

Queda poco menos de un mes y es posible que te hayas hecho esta pregunta. Llega la época del año de los reencuentros, de las comidas y cenas que se alargan, de las conversaciones que se retoman después de un tiempo, de las luces encendidas, de los regalos, de los mensajes en el teléfono móvil deseando buenos propósitos y, en definitiva, de la felicidad. Pero tú no tienes ganas o, por lo menos, no tantas como otros años, porque ahora, lo que te preocupa es tu salud.

Reconozco que me cuesta escribir este artículo porque, por una parte, quiero decirte que entiendo que no te apetezca celebrar la navidad si estás pasando por una época complicada pero, al mismo tiempo, no quiero posicionarme en contra de esta celebración. En absoluto.

Entonces, ¿cuál es mi postura? O mejor aún, ¿por qué he decidido escribir este artículo? Déjame explicarte que por una sencilla razón. Creo que ahora más que nunca, necesitarás leer que no estás solo, que no eres el único que se hace esta pregunta y que tienes todo el derecho del mundo a pensar en ti antes que en la Navidad. Me gusta pensar que cada uno de estos artículos es como una de mis sesiones individuales, aunque no nos veamos cara a cara. Si estuviéramos en una de ellas, esto es lo que te diría. No puedes presionarte ni obligarte a nada, ni mucho menos a sentir unas emociones que no te nacen de dentro.

Hay personas que manifiestan públicamente que no les gusta celebrar la Navidad y lo dice aunque saben que recibirán críticas porque no es lo más común. Pero eso no significa que esté mal.

Ser asertivo y decir que no es uno de los mejores regalos que te puedes hacer.

Puede que incluso la Navidad te gustara. Cuando llegaban estas fechas, solo pensabas en disfrutar de cada instante con los tuyos. Ahora las cosas han cambiado y hay algo que puede más: tus ganas de curarte. Además, es posible que tengas dudas sobre lo que va a pasar o que estés muy concentrado en tu tratamiento. Por eso escribo este artículo, para recordarte que lo mejor es no forzar situaciones. Decide cómo quieres vivir estos días, dónde y con quién, pero decídelo sin presiones. Hay una cosa clara, los que te quieren te entenderán y te respetarán. Y es que aunque parezca obligatorio minimizar la enfermedad y actuar como si no pasara nada, te mereces escribir tu propio guión y vivir esta época del año, adaptada a tu estado. 

Además, hay muchas maneras de celebrar la Navidad. Puedes juntarte con otras personas que están en la misma situación que tú o puedes ayudar en una ong o entidad solidaria.

Sin embargo, también te digo que es posible que a medida que se acerque esa comida o esa cena, recuerdes un momento del pasado y decidas, de repente, que sí quieres celebrar la navidad. Pues hazlo. Ya ves que, en todos los casos, hay algo en común, cada uno debe crear su propia Navidad.

¡Hasta pronto!