¡El mundo se ha hundido bajo tus pies-Te acaban de diagnosticar un cáncer!!!

Te encontrabas mal o ni tan siquiera eso, por una revisión rutinaria te han hecho unas pruebas y parece que algo no anda bien. No te lo puedes creer…, ¿Cómo puede ser?!!!

Y finalmente te dan la temible y terrorífica noticia: ¡Tienes un cáncer!!!  sientes que una lanza atraviesa todo tu cuerpo de arriba abajo. Te recompones como puedes y empiezas a hacerte miles de preguntas y reflexiones:

¿Por qué a mí?

Yo que me he cuidado siempre, tampoco he hecho una mala vida, no me lo merezco, tengo muchas cosas por vivir, …

Igual se han equivocado, igual no es tan grave como dicen o al revés igual me están engañando y estoy muy mal y no me lo dicen…

¿Qué pasará ahora?

¿Tengo que pedir una segunda opinión o confío en lo que me dice este equipo médico?

Y así pasan unos días en que tu vida, tu mente y tu cuerpo se paralizan completamente, comparado con lo que era tu vida anterior al terrible día de la noticia.

Entras en una especie de agenda programada de pruebas y más pruebas, médicos, enfermeras… llega un momento que no sabes ya que te están haciendo y de hecho… llega un momento en que casi ni te interesa saber más detalles. Te dejas llevar. Puede ser que esto siga así hasta que hayas acabado todos los tratamientos o puede que te empieces a plantear que puedes hacer tú en todo esto, si realmente puedes intervenir para ayudar o mejorar tu situación.

A estas alturas posiblemente todos tus familiares, amigos, compañeros de trabajo, etc. ya te habrán hablado de los miles de casos de cáncer que conocen, de aquel pariente que murió hace poco, de aquel vecino que está genial después de pasar por lo mismo que tú, de aquel amigo que está en pleno tratamiento de quimioterapia y lo está pasando fatal y un largo etcétera. Dependerá de la personalidad optimista o pesimista de quien te hable en cada momento, te explicarán casos que te animarán más o te hundirán más en la miseria.

Los oncólogos empiezan a darte información sobre los últimos estudios sobre tu tipo de cáncer, las estadísticas de supervivencia, de recaída, y un largo etcétera de datos de los cuales no entiendes casi nada. Por mucho que lo intentas tu mente está colapsada, enturbiada por el miedo, el desconocimiento. Hace poco tiempo tenías otra vida, ni remotamente días atrás podías sospechar que estarías a este lado de la mesa en una consulta de hospital, sin ser capaz de tomar las riendas de tu vida y decidir en cada momento lo que vas a hacer los próximos días.

¡Pues sí!!! Bienvenidos al mundo de la incertidumbre, del miedo, de la impotencia. Este mundo existe y convivimos con personas que ya han pasado por ello, aunque hasta ahora no nos lo planteáramos.

La buena noticia es que este estado puede tener un final. Ese final o mejor dicho esa otra forma de verlo, de sentirlo, de mitigar nuestro sufrimiento y de enfocar nuestro futuro depende de nosotros.

En estos momentos es difícil de ver otro camino, otra forma de enfocarlo. A veces aparece una persona cercana que lo ha vivido, superado y que nos da otra visión de la situación. A veces no es así, pero si estás leyendo este artículo será porque ya has empezado una búsqueda activa, ya no te conformas con el dejarse llevar del principio o bien algún amigo o familiar te lo habrá reenviado.

Por desgracia, no eres la primera persona que pasa por esta situación y no hace falta que lo pases solo. Puedes aprovecharte de la experiencia de otras personas que ya hemos pasado anteriormente por esta enfermedad y podemos acompañarte en este proceso.