¿Cómo me reincorporo a mi vida habitual después de un cáncer?

¡Sí, he tenido un cáncer!!! ¡Ahora ya me lo creo!

Después de una cirugía y/o diferentes tratamientos como quimioterapia y/radioterapia, te realizan las pruebas para comprobar que todo está bien. Y tienes una visita con el oncólogo/a y a lo mejor también con tu cirujano/a y te dan la “buena noticia” ¡Estás limpia/o!!! Ya puedes recuperar tu vida.

Todos los que te acompañan a la visita están contentos. ¿Y tu? ¿Sientes que aquella “buena noticia” se va agriando por momentos? ¿Sientes un vacío tremendo al escuchar que tu médico no te quiere ver hasta dentro de 3 largos meses? ¿Y… cierta inseguridad al pensar en volver a tu vida de siempre? ¿Te llegan miles de preguntas, preocupaciones, y un largo etcétera?

¡Pues sí! Sí este momento llega y hay que afrontarlo. Aquí sí, la “buena noticia” es que va a ser algo pasajero, va a ser un periodo que hay que vivir y aceptar de la mejor manera posible, pero se supera. El problema es que tus familiares y amigos tienen muchas ganas de verte bien y te empujaran a reincorporarte a tu vida anterior lo antes posible.

Muchas veces en este momento de tu proceso de cáncer te vas a sentir muy solo/a y no está de más solicitar ayuda. Puede ser a alguien que haya pasado por ello, bien sea un amigo o familiar o bien un profesional.

Parece un momento fácil, pero no lo es. Tu sientes que ya no eres la misma persona, algo ha cambiado. Aunque tu cuerpo se va recuperando tu mente no dejar de dar vueltas y más vueltas, los miedos afloran y estás psicológicamente agotado/a. Nadie lo ve exteriormente, pero ahora empieza la verdadera curación interior.

En primer lugar, te recomendaría que identificases todos tus miedos. Esos que cuesta reconocer, esos que crees que son sólo preocupaciones, esos que te parecen tonterías y crees no tener derecho ni a mencionar… todos existen y ninguno es menos importante que otro. ¡Aquí el único que importa es como lo sientas TU!!!

Así que manos a la obra y elabora una lista de todos esos miedos por insignificantes que sean. Es el primer paso para aprender a aceptarlos y luego poder convivir con ellos. Verás como cambian cosas en tu vida.

Ahora es el momento de tomar las riendas de tu vida, de dedicarte a tu persona desde el interior. Es crucial que te permitas pasar este periodo según tú lo sientas y no como los demás querrían que fuese. A ojos de los demás estás en perfectas condiciones y solo tú sabes que no es así. Es un tiempo en que necesitas reflexionar sobre todo lo que te ha pasado, es el tiempo de recuperación psicológica, aparte de física. Pero sobre todo emocional. Para eso vas a necesitar tiempo para ti y energía, una energía que a veces sientes no tener.

Empieza a ver qué es aquello que dejaste de hacer y te hace feliz. Aquello que pensaste que no necesitabas en tu vida y cuando te acuerdas aparece una sonrisa en tu rostro. E intenta poco a poco recuperar esa conexión con las pequeñas cosas que te enriquecen y dan sentido a tu vida.

Te recomiendo que aceptes este momento como parte de tu proceso de curación de cáncer. Y te autorices a hacer aquello que requieras para conseguir tu objetivo de restablecimiento total de tu vida. Aunque sea sin complacer a los demás. ¡Al fin y al cabo es tu vida y solo tu puedes vivirla!