Apoyo psicológico a familiares de pacientes con cáncer

¿Y ahora qué? Es la pregunta que se hace toda persona que recibe el diagnóstico. Se confirma la enfermedad y empiezan los interrogantes. No es casualidad que sea también la misma pregunta que se formulan ellos, los que no están enfermos, los que no se someterán a los tratamientos ni se tomarán la medicación y sobre todo, los que no se separarán desde este punto del camino. Ellos también vivirán esa realidad, aunque desde su propia dimensión. Y es que, aunque es evidente que el cáncer afecta al enfermo y éste es quién verdaderamente lo sufre, hoy he decidido escribir sobre el papel que tienen sus familiares o amigos más cercanos. Es mi pequeño homenaje a ellos.

El apoyo psicológico a familiares de enfermos de cáncer

Ponerse en la piel de otro ya nos cuesta, a veces, en situaciones normales, así que ante el cáncer, es fácil imaginarnos el reto que supone. Mi recomendación no es otra que coger aire e ir paso a paso. Las prisas no son buenas ni tampoco la mirada a largo plazo. Para poder superar cada fase, hay que ser consciente de ésta. Energía, calma y paciencia pueden ser un buen comienzo teniendo en cuenta algunos aspectos que he recopilado en este artículo. Así pues:

Los tratamientos son largos y se deben vivir por periodos. No tiene sentido anticiparse ni querer correr más que la enfermedad o los tratamientos. A menudo queremos tener las palabras adecuadas y todas las respuestas para aliviar a nuestro familiar enfermo. Y realmente tenemos la sensación de que nada de lo que hagamos sirve. Pues, sí, si sirve. A menudo solo es bueno estar ahí, presentes y sostener el dolor emocional de la persona que tenemos al lado. Esa persona, si es adulta, nuestro marido, mujer, pareja, hermanos, amigos etc sigue siendo el mismo, pero está asustado y perdido y lo puede exteriorizar y demostrar de muchas maneras. Tu apoyo y el saber que estás ahí, sin presiones, sin prisas, sin nervios,… es lo que más le puede reconfortar. Respetando también esos momentos en que esa persona quiere estar solo, bien sea descansando o en un estado de semiletargo, dependiendo del momento de la enfermedad y/o tratamiento.

Si quieres decir que estás a su lado, para todo, simplemente, dilo porque es también lo que él quiere y necesita escuchar, aunque no te lo haya pedido así, tal cual. Una comunicación abierta, relaja el ambiente y lo hace todo, un poco más fácil.

Manejar la información. A menudo, sois los familiares los que recibís antes la información por parte del médico y es entonces cuando no sabéis si comunicársela a vuestro familiar. Esta situación os genera estrés porque queréis hacerlo lo mejor posible, pero no sabéis cómo proceder. Ante todo, hay que tener claro que no hay dos personas iguales, que cada enfermo es único y la información debe estar siempre adaptada a éste. Asimismo, a menudo te planteas si hay que ocultar cierta información o no. Mi recomendación, de nuevo, es la sinceridad en cada momento. Si el diálogo con vuestro familiar es abierto y sincero, sabréis si prefiere tener más o menos información para sentirse seguro y consciente de todo, o por el contrario prefiere quedarse un poco al margen y que seáis vosotros, los familiares, quien gestione toda la información. Al fin y al cabo es su enfermedad y tiene todo el derecho a escoger que hacer con su vida en cada momento.

Vuestro papel es fundamental en una enfermedad como esta. Si tienes dudas, consulta con el médico o con un profesional, con el que puedas expresarte y juntos, tomar la mejor decisión para ti y para tu familiar o amigo.

Salir del cáncer. Buscar momentos para escapar de la rutina de los tratamientos o las consultas médicas hace que sea más fácil convivir con la enfermedad. Un paseo, salir de tu lugar de residencia habitual, disfrutar de un atardecer, ir al cine o preparar una cena en casa. Los pequeños momentos son los más grandes.

Sentir miedo, llorar, expresar tristeza…Las emociones no se deben frenar si quieren salir a la luz. Ese desahogo emocional tan necesario en esta situación a veces puede resultarte incómodo. Como familiar o amigo, puede ser que no sepas como sostenerlo. Si perteneces a una familia en la que normalmente las emociones afloran sin frenos, no tendrás tanto problema, pero si no es así te costará más. Pues quizás ha llegado el momento de replantearte como vivir esas emociones que deben salir, tanto por parte de tu familiar enfermo, como por tu parte como cuidador y acompañante. A veces para ello es bueno pedir una cierta ayuda psicológica al inicio, y luego ya podréis seguir adelante solos. Decíamos en el último post que es normal tener miedo al cáncer. Pues en este caso, ocurre exactamente lo mismo, podemos tenerle miedo a esas emociones tan intensas a las que no estamos acostumbrado. Por eso recibir apoyo de un profesional, será vital para no desbordarse ni vosotros ni vuestro familiar o amigo.

Y recuerda, como familiar o amigo, también te mereces tu tiempo y no tienes que culparte por ello. No dejes de hacer esas cosas que te gustan y que te sientan bien porque eso se reflejará desde dentro hacia fuera y transmitirás la energía que recuperas.

Siempre digo que la persona no está sola y que si se deja acompañar durante el proceso, la percepción de la enfermedad puede cambiar radicalmente, pero es que el familiar o amigo de quién sufre cáncer, también se merece ese acompañamiento.

Quizá sea más fácil y más que ponerte en su piel, como familiar o amigo debas ponerte a su lado.

 

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Mercè Cusí

Mercè Cusí