Alimentos de otoño: del mercado a casa

Si existe el amor a primera vista, también existe el amor a primer…bocado. Cada estación es un viaje por recorrer en el que volvemos a encontrarnos con nuestros sabores favoritos. Los alimentos de otoño hace semanas que ya están en el mercado y, claro, en la despensa. Seguro que ya habéis preparado muchas recetas con ellos. En este blog no quiero dar clases de gastronomía porque a pesar de que me gusta cocinar y disfruto haciéndolo, creo que éste no es el sitio para ello. Si lo es, o así lo pienso, para compartir algunos de los productos que son fundamentales para nuestra salud. Si haces la lista para ir al mercado, apunta estos alimentos de otoño que serán tus mejores aliados en esta época del año.

Alimentos de otoño que saben mimarnos

Setas: caminar por el bosque es un gran placer y ahora se está viendo su gran poder terapéutico, incluso recientemente me han comentado, que se han abierto algunos itinerarios destinados a experimentar ese poder regenerador del bosque.

Por fin empiezan a salir las setas, de todo tipo, tímidas, como cada año, como si no quisieran llamar la atención, pero no lo pueden evitar. Sus formas y colores captan todas las miradas y, una vez llegan a la cocina y se convierten en protagonistas de nuestros platos, sus sabores nos dejan sin palabras. Las setas ocupan el primer puesto en este listado de gastronomía otoñal porque están llenas de vitaminas, minerales y fibra. Tienen muy pocas calorías y son una gran fuente de potasio, fósforo y selenio. Y sobre todo quiero destacar sus importantes propiedades para reforzar el sistema inmune. Dependerá del tipo de setas, tendrán más o menos cantidad de unas sustancias llamadas B-glucanos, que estimulan nuestro sistema de defensa y nos ayudan a combatir muchas enfermedades. Son, pues, un alimento muy completo, que permite también las más diversas cocciones.

Naranjas y mandarinas: su carta de presentación no puede ser más clara, la vitamina C que necesita nuestro cuerpo, actuando como antioxidante natural que refuerza el sistema inmune. Y por cierto, mejor comerla entera para aprovechar toda la fibra que se encuentra en la pulpa, y que es precisamente lo que desechamos cuando hacemos zumo. Con pocas calorías, sus principales propiedades se relacionan con la disminución del colesterol y el desarrollo de la microbiota. Cuando tengo hambre a media mañana, siempre me acuerdo de las mandarinas.

Calabaza: con el mismo color que las anteriores pero ahora en otro de nuestros alimentos de otoño. O te encanta o la detestas, pero la calabaza es baja en calorías y rica en fibra, por lo que mejora el tránsito intestinal, previene el estreñimiento y protege frente al cáncer de colon. Apenas tiene sodio así que si padeces hipertensión, es tu mejor aliada. Como ocurre con las zanahorias, cuida de la salud ocular y además ayuda a mejorar la visión.

Frutos secos:  avellanas, nueves, almendras, pasas, higos secos… Bajan las temperaturas, aunque en estos días no sea así precisamente, y necesitamos que nuestro cuerpo esté preparado. Los frutos secos son alimentos de otoño de alto contenido calórico y por lo tanto, producen ese calor que tanto deseamos por dentro. También contienen vitaminas del complejo B.

Alcachofas: ¡por fin! No me pueden gustar más. En su composición, encontramos tres tipos de sustancias: la inulina, los esteroles y la cinarina. Cada una tiene su función. La insulina es una fibra dietética con efecto prebiótico que estimula el desarrollo de la flora intestinal. Los esteroles reducen la absorción de colesterol intestinal. Y la cinarina favorece la digestión de las grasas y ejerce un efecto diurético. ¿Se puede pedir más? Sí, otra ración para repetir.

Manzanas: Fuji, Gala, Pink Lady… Hay tantas que escoger una es complicado para los más indecisos. La buena noticia es que todas están deliciosas y todas tienen muchas propiedades. Son ricas en aminoácidos, minerales, antioxidantes y fibra. Pero, ¿qué hacen exactamente en nuestro cuerpo? Por ejemplo, reducen el colesterol y regulan el ritmo intestinal. También son adecuadas para tratar la acidez de estómago y facilitan la eliminación de toxinas. Con piel y a mordiscos, siempre que sean ecológicas, recuerda que los pesticidas se acumulan en la piel. Si no, basta con pelarlas y listo. Mantendrás tus dientes limpios y sanos.

Infusiones y otras bebidas calientes: su misión es la de mantener la temperatura adecuada en nuestro organismo. El té verde o infusiones con jengibre son especialmente recomendables en otoño, ya que además refuerzan la inmunidad.

Lo que quiero compartir contigo es la idea de que, para cuidarse, no hace falta buscar productos exclusivos o de difícil alcance. Todo es más sencillo. Todo está en el mercado o en la tienda más cerca de casa. Confía en esos productos, escucha a tu cuerpo, cocina con amor. Y recuerda que:

  • Lo mejor es consumir el máximo posible de alimentos crudos.
  • La cocina al vapor es muy saludable.
  • Hornea siempre a menos de 180 ºC y el menor tiempo posible.
  • Renuncia a los fritos, barbacoas y parrillas que generan sustancias cancerígenas como los benzopirenos y las acrilamidas.
  • Puedes cocinar a la plancha pero evitando que los alimentos se quemen. Cuanto más quemado esté el producto, más tóxicos contendrá.

Como explico en las sesiones individuales, no hay recetas milagrosas para evitar el cáncer o para curarlo. Sin embargo, establecer unas pautas y estilo de vida, con las que tu cuerpo recupere, según cada circunstancia, el bienestar y la energía, sí es posible. Y eso haremos, porque los hábitos de vida y una alimentación saludable son buenos compañeros de viaje. Porque sí, cuidarse es un viaje que haces cada día.

Y ahora, ¿me cuentas tus alimentos de otoño favoritos?

 

 

 

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Mercè Cusí

Mercè Cusí